La tensión en Medio Oriente volvió a afectar directamente al transporte marítimo de contenedores. Nuevos incidentes en el Estrecho de Ormuz, junto con restricciones de tránsito y cierres operativos, regresaron al mercado a un escenario de alta incertidumbre.
Entre los hechos más relevantes se reportó el impacto de un proyectil contra el portacontenedores CMA CGM Everglade, una nave de 15,300 TEUs. El incidente provocó daños en contenedores, aunque no se informaron personas heridas ni un incendio posterior.
Un paso estratégico bajo presión
De acuerdo con la información publicada, el buque formaba parte de un grupo de naves que buscaban salir del Golfo Pérsico durante una ventana operativa limitada. El cambio en las restricciones obligó a retroceder a algunas embarcaciones y elevó el nivel de riesgo para los tránsitos en la zona.
Consultoras del sector señalan que el Estrecho de Ormuz permanece mayormente cerrado, con más de 100 portacontenedores atrapados dentro del Golfo y servicios suspendidos o desviados. Esta situación incrementa pérdidas para navieras y complica la planeación de rutas globales.
Tarifas y confiabilidad bajo tensión
El impacto operativo también alcanza los costos. La presión sobre precios del petróleo, la menor confiabilidad de itinerarios y los posibles tiempos de tránsito más largos pueden afectar tanto a navieras como a propietarios de carga.
Aunque algunas rutas hacia Europa mostraron ajustes a la baja, los servicios hacia Estados Unidos continúan con incrementos importantes. En el Transpacífico, las tarifas desde el Lejano Oriente hacia la Costa Oeste estadounidense han subido más de 50% desde finales de febrero, señal de que el mercado aún opera bajo condiciones propias de una crisis.
Esta nota fue elaborada para Incargo.mx con base en información publicada por MundoMarítimo.
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